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CONDUCCIÓN CON NIEVE

El mejor consejo que se puede dar ante la amenaza de frío y nieve es el de no coger el coche, pero está claro que a veces no queda más remedio, por lo que entonces hay que seguir una serie de pautas para evitar problemas.

En caso de que no tengamos más remedio que afrontar el viaje, recuerde llevar consigo unas cadenas, ya que hay puertos de montaña que pueden estar cerrados o que sólo permitan el paso de vehículos con cadenas o neumáticos de invierno. No olvide ni mantas, ni bebida, y tenga comida a mano. La batería del teléfono móvil es imprescindible y si cuenta con otra externa mejor aún. Extreme todas estas precauciones si viaja con niños, ancianos o enfermos.

Una vez que la nieve empieza a cubrir la calzada, nuestro primer consejo es que mire lejos. Tenga en cuenta que las maniobras con hielo y nieve son mucho más lentas, pero también tenemos que anticiparnos con mayor antelación a lo que va a suceder, ya que tenemos que evitar las maniobras bruscas. Piense con tiempo cuáles van a ser sus próximos movimientos.

Del mismo modo, debemos, al menos, doblar la distancia de seguridad, para que en caso de perder adherencia no alcancemos al vehículo que nos precede. Recuerde que ya con lluvia o frío intenso los neumáticos de verano no trabajan a temperaturas óptimas y la distancia de frenado aumenta. Por tanto, con nieve o hielo la prevención debe ser multiplicada.

Otro de los requisitos necesarios para conducir con seguridad por la nieve es hacerlo con las luces puestas. Aunque la mayoría de los modelos nuevos traen incorporadas las luces diurnas, recuerde que tan importante es ver como hacernos ver, por lo que con las luces facilitaremos la circulación al resto de vehículos.

Conducción suave y ayudas electrónicas

El control de estabilidad es uno de los avances más importantes de las últimas décadas en el sector del automóvil, pero resulta completamente inútil cuando entre el neumático y la calzada nos encontramos hielo y/o nieve.

Lo primero es que, si el ESP entiende que las ruedas están patinando, lo primero que va a hacer es cortar el acelerador, por lo que no podremos salir y movernos de donde estamos. En segundo lugar, si el coche detecta que una rueda tiene adherencia y el resto patinan, lo primero que va a hacer es bloquear la rueda que mejor traccionaría, ya que entiende que el vehículo está sufriendo un sobreviraje (derrapa) o un subviraje (se va de morro).

Utilizar el ESP en situaciones de nieve o hielo puede “volver loco” al sistema y hacer que éste sea completamente inservible.

Una vez en marcha, evite cualquier tipo de maniobra brusca. Olvide los frenazos, los acelerones y los cambios rápidos de dirección, ya que lo único que conseguirá es que los neumáticos pierdan la poca adherencia que puedan tener y se convertirá en un pasajero.

Por ello, circule siempre con la marcha más larga posible. De esta manera reducimos la potencia entregada al acelerar y, por tanto, evitamos que las ruedas patinen. De igual modo, trate de tener mucho tacto con el pedal del freno. Aunque le parezca que el espacio para frenar es reducido, controle el pie derecho y nunca pegue un pisotón, ya que bloqueará las ruedas y sólo conseguirá deslizarse por la calzada hasta que la inercia desaparezca o choque contra un obstáculo u otro vehículo.

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